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Cuánto duran las placas solares y qué cubre de verdad cada garantía

Estructura y anclajes de una instalación de placas solares en Granada

"Veinticinco años de garantía" es la frase más repetida del sector y la peor explicada: hay cuatro garantías distintas y solo una cubre que el panel se rompa. Aquí está lo que dura cada componente, lo que cubre cada papel y las seis cosas que de verdad acortan la vida de una instalación.

Lo que vas a encontrar aquí

  1. Cuánto dura cada cosa, en una tabla
  2. Las cuatro garantías, que no son la misma
  3. La degradación: qué significa ese 0,5 % al año
  4. Qué acorta la vida de una instalación
  5. Qué pasa a los 12 años, cuando toca el inversor
  6. ¿Y si vendo la casa?
  7. Preguntas frecuentes

Cuánto dura cada cosa, en una tabla

Una instalación solar no es un aparato: son varios, y cada uno tiene su vida. Mezclarlos es de donde salen las decepciones.

ComponenteVida esperadaQué pasa al final
Paneles30-40 añosNo se apagan: producen algo menos cada año
Inversor10-15 añosSe sustituye. Es el gasto previsible
Estructura y anclajes25-30 añosSi es aluminio o acero galvanizado, aguanta lo mismo que los paneles
Cableado y conectores20-25 añosSe revisan; los conectores son el punto débil
Protecciones del cuadro15-20 añosSe cambian en una revisión
Acumulación, si la hay10-15 añosSegún ciclos de carga

El dato que importa de verdad

Los paneles no dejan de funcionar a los 25 años. Es el error más extendido. Lo que ocurre es que producen un poco menos cada año, y la garantía asegura que a los 25 sigan dando al menos el 85 % de lo que daban nuevos. A partir de ahí siguen produciendo, solo que ya nadie te lo garantiza por escrito.

Las cuatro garantías, que no son la misma

Aquí está el lío. Cuando alguien te dice "25 años de garantía" puede estar hablando de cuatro cosas muy distintas, y solo una de ellas cubre que el panel se rompa.

GarantíaQué cubrePlazo típico
Garantía de producto del panelQue el panel esté defectuoso: delaminación, marco, caja de conexiones12-25 años según fabricante
Garantía de producción del panelQue a los 25 años siga dando al menos el 85 % de su potencia25-30 años
Garantía del inversorEl aparato5-12 años, ampliable
Garantía de la instalaciónEl trabajo: montaje, estructura, cableado, estanqueidadSegún el instalador

La cuarta es la que más te va a hacer falta y la que casi nadie mira. Si a los tres años entra agua por un anclaje mal sellado, eso no lo cubre el fabricante del panel: lo cubre quien lo montó. Y si ese instalador ha cerrado, no lo cubre nadie.

Lo que damos nosotros

3 años de garantía de empresa sobre la instalación, además de la de cada fabricante. Y la atendemos con equipo propio, no con una subcontrata. Lo decimos porque es la pregunta que hay que hacerle a cualquiera que te presupueste, y la respuesta distingue bastante.

La degradación: qué significa ese 0,5 % al año

Un panel pierde potencia con los años. Es física, no un defecto. Los fabricantes lo declaran así: una caída algo mayor el primer año y luego un ritmo estable.

AñoPotencia respecto al día 1Una instalación de 6 kWp produce
Año 198 %9.230 kWh
Año 1093 %8.760 kWh
Año 2585-87 %8.030 kWh
Año 35~80 %7.530 kWh

* Con la irradiación de la Vega de Granada y una degradación del 0,5 % anual, que es lo habitual en paneles de calidad.

Dicho de otro modo: al cabo de 25 años habrás perdido alrededor de un 14 % de producción. Si la instalación se pagó sola en seis años, los diecinueve restantes han sido ahorro, y los que vengan después también.

Los paneles de tecnología N-Type, cada vez más habituales, degradan algo menos —en torno al 0,4 % anual— y aguantan mejor el calor, que en Granada no es un detalle menor.

Qué acorta la vida de una instalación

Prácticamente todo lo que la acorta es evitable, y casi nada tiene que ver con los paneles:

  • Estructura barata. Acero sin galvanizar o tornillería que no es inoxidable. A los ocho años empieza a oxidarse, y a los quince hay que desmontar la instalación entera para cambiarla. Cuesta más que haberla puesto bien.
  • Conectores mal crimpados o de marcas distintas mezcladas. Es la causa número uno de avería y de incendio en instalaciones fotovoltaicas. Un conector con mal contacto se calienta.
  • Anclajes mal sellados. No estropean el panel, estropean tu tejado. Y las goteras aparecen dos inviernos después, cuando ya nadie se acuerda.
  • Limpiar con hidrolimpiadora. Fuerza el sellado del marco y mete agua en la caja de conexiones. No lo cubre la garantía.
  • Sombras permanentes que nadie estudió: una chimenea, una antena, un árbol que crece. Machacan la producción de toda una fila durante veinte años.
  • No mirar nunca la producción. No acorta la vida del equipo, pero hace que un fallo de seis meses pase desapercibido.

Fíjate en que ninguno de los seis se arregla eligiendo un panel más caro. Se arreglan eligiendo bien quién monta.

Qué pasa a los 12 años, cuando toca el inversor

Es el único gasto previsible de toda la vida de la instalación, y conviene tenerlo en cuenta desde el principio en vez de llevarse la sorpresa.

Un inversor de vivienda ronda los 900-1.800 € según potencia y marca. Puesto en perspectiva: si la instalación te ahorra 1.100 € al año, el cambio de inversor se paga con diez meses de ahorro y sigues teniendo veinte años de paneles por delante.

Por eso importa la marca del inversor

Cuando toque cambiarlo vas a necesitar que esa marca siga existiendo, tenga servicio técnico en España y siga fabricando algo compatible. Un equipo 200 € más barato de una marca sin representación aquí se convierte en un problema serio a los doce años. Es la partida donde menos conviene ahorrar de toda la instalación.

Trabajamos con Huawei, SMA, Victron e Ingeteam entre otros, precisamente para poder elegir según el caso en lugar de colocar siempre el mismo material. Y todos tienen servicio técnico y recambios en España.

¿Y si vendo la casa?

Sale poco en internet y se pregunta mucho. La instalación va con el inmueble: no se desmonta ni se traspasa aparte. Lo que sí hay que hacer es un par de trámites:

  • Cambio de titular del contrato de suministro, incluyendo el autoconsumo con excedentes. Lo hace el nuevo propietario con la comercializadora.
  • Entregar la documentación: certificado de instalación, memoria técnica, y los certificados energéticos si los hay.
  • Comunicar el cambio de titularidad del autoconsumo a la distribuidora.

Y una cosa que juega a tu favor: una instalación solar sube la letra del certificado energético de la vivienda, que es obligatorio enseñar al vender o alquilar. Pasar de una E a una C se nota en el anuncio y cada vez más en el precio.

Preguntas frecuentes

Los paneles duran entre 30 y 40 años produciendo. La garantía de producción suele ser de 25 años y asegura que a esa fecha sigan dando al menos el 85 % de su potencia inicial; no significa que dejen de funcionar entonces.

No se estropean: pierden potencia poco a poco, en torno a un 0,5 % al año. A los 25 años habrás perdido alrededor de un 14 % de producción. Los paneles N-Type, cada vez más habituales, degradan algo menos.

Depende de cuál. La de producción cubre que el panel siga dando un mínimo de potencia; la de producto cubre defectos de fabricación y suele ser más corta. Ninguna de las dos cubre el trabajo de montaje: eso lo cubre la garantía del instalador.

Entre 10 y 15 años, y un equipo de vivienda ronda los 900-1.800 € según potencia y marca. Es el único gasto previsible de toda la vida de la instalación y conviene contar con él desde el principio.

Tres años de garantía de empresa sobre la instalación, además de la que da cada fabricante de sus componentes. Y las averías las atendemos con equipo propio, no con una subcontrata.

Casi nunca los paneles: la estructura barata que se oxida, los conectores mal crimpados, los anclajes mal sellados que provocan goteras y las sombras que nadie estudió. Todo eso depende de quién monta, no de qué panel se compra.

La instalación va con el inmueble. Hay que cambiar el titular del contrato de suministro y del autoconsumo con excedentes, y entregar la documentación al comprador. Además, sube la letra del certificado energético de la vivienda, que es obligatorio enseñar al vender.

La diferencia entre un panel bueno y uno mediocre es real pero menor de lo que se cuenta. Donde de verdad conviene no ahorrar es en el inversor, en la estructura y en quien hace el montaje: es lo que decide si la instalación llega bien a los veinte años.

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